Drogas y alcohol: las adicciones de hoy.

Los jóvenes al límite.

El consumo ya no se oculta; se pude ver en cualquier lado y a toda hora.

 

   
       
       
 

 

Las drogas y el alcohol han existido desde los comienzos de la humanidad. Al principio se utilizaban con fines religiosos o médicos. Se consumían en ciertas circunstancias y en cantidades adecuadas para fines terapéuticos. Nuestra generación, ha cambiado esos fines. Ahora se busca “pasarla bien” a pesar del alto costo: nuestra salud, e incluso, a veces nuestra vida.

El comienzo de la adicción

La demanda de drogas, a medida que pasa el tiempo, crece y con ella sus costos. Los vendedores, que son pequeños peones dentro de un gran negocio, incentivan a los jóvenes a comprar su mercancía, consumir termina convirtiéndose en una costumbre y en un nuevo estilo de vida.

Según encuestas realizadas, en la provincia de Buenos Aires, hay entre 300.000 y 500.000 menores que consumen drogas ilegales. Es por ello que, en los centros y hospitales públicos de este distrito, se duplicó la cantidad de personas atendidas entre el año 2002 y el 2003: de 15.000 se paso a 30.000.

Este “placer” momentáneo y vacío comienza a adquirir un valor inesperado e inexplicable: se lo busca, no importa a qué precio o en qué modo.

Nivel de consumo por sexo y tipo de bebida.

Fuente: www.clarin.com

Nivel de demanda por tipo de droga

Fuente: www.clarin.com

De acuerdo con la visión de los jóvenes, una fiesta se mide por la cantidad de botellas que se consumieron: a más litros, mayor diversión. Los motivos de iniciación son variados según las historias de vida; pero hay ciertos denominadores comunes: empieza como una diversión o una forma de desconexión. Los adolescentes quieren escaparse del “mundo” y se consuelan con el alcohol o las drogas; auque en ellas no se encuentren soluciones. La mayoría de ellos afirma tener un amigo bajo la influencia de las drogas o el alcohol y tan solo el 10% creen haberlo salvado de una vida de deterioro.

Según los datos obtenidos por el Sedronar (Secretaría de Programación para la Prevencion de la Drogadicción y la Lucha contra el Narcotráfico), señalan que la mayoría de los adolescentes comenzaron a consumir durante los fines de semana; convirtiendo el “juego” en una adicción difícil de superar. El jefe del Sedronar, José Ramón Granero, considera que el consumo de alcohol "es el CBC (curso de ingreso) de las drogas ilegales" y que estas adicciones recién son superadas muchos años después.

El trayecto del adicto

Según expertos en el tema, el trayecto del adicto consta de cuatro etapas visibles: Al primer consumo y su repetición le sigue el uso más frecuente del alcohol u otras drogas, en la medida en que la persona busca activamente los efectos de euforia que producen las sustancias que alteran las facultades mentales. En este punto, el consumidor generalmente establece una fuente confiable, y puede extender el anterior hábito de consumirla en reuniones los sábados y domingos, haciéndolo durante la semana. Entre los adolescentes, en esta etapa, los síntomas más frecuentes son el cambio de amigos, el deterioro en el rendimiento en la escuela y posiblemente una falta general de motivación .

 

 

 

En un tercer momento existe una intensa preocupación por el deseo de experimentar el efecto de euforia. Son comunes el consumo diario de las drogas que alteran las facultades mentales, la depresión y la idea del suicidio . Aumentan los problemas familiares y el adolescente puede tener problemas con la ley .

En la última etapa se necesitan niveles crecientes de droga para sentirse bien. El consumidor puede dedicarse a actividades delictivas con el fin de obtener el dinero necesario para comprarla.

Luego, ya es un enfermo que no puede pensar en o que es mejor para su bienestar. Su recuperación pasa a depender de su círculo íntimo. “Es la familia, un amigo, un profesor el que debe brindar ayuda y contención. Si no recibe tratamiento, termina acabando con su vida” comenta Manna Arellano, psicóloga residente del Instituto Tobar García.

Asistencia para la recuperación

Estas adicciones causan daños físicos y psicológicos. Desde la primera etapa surgen diversos problemas como el cáncer de pulmón, psicosis alcohólicas, accidentes, trastornos familiares, pérdida de la memoria, la frecuente irritación de la garganta, la pérdida de peso y la fatiga, entre otros.

Cifras que hablan por sí mismas

- En los últimos 10 años, creció de 30 a 300 la cantidad de cadáveres en los que se encuentran sustancias tóxicas, durante las 3.000 autopsias anuales que se practican en la Morgue Judicial de la Corte Suprema bonaerense.

- El alcohol está presente en el 40% de los accidentes de tránsito, 78% de los cuales son ocasionados por chicos de entre 17 y 24 años. Estos accidentes están causados por personas que no son dependientes del alcohol, sino bebedores abusivos ocasionales.

-La venta de cerveza creció de los 240 millones de litros en 1980 a 1.300 millones el año pasado, un salto del 400%.

En la actualidad, afortunadamente, se pueden encontrar muchos centros de asistencia. La Asociación Antidrogas de la República Argentina considera que la recuperación del adicto no se logra con un tratamiento, sino con la adopción de un nuevo estilo de vida por parte del afectado.

Todo proceso de recuperación tiene un inicio, un desarrollo y un alta. Alcohólicos Anónimos también brinda un espacio saludable y óptimo para la rehabilitación de adictos. Además, la Fundación Narconon posee un centro residencial de recuperación de drogas y alcohol.

Hay otro mundo, uno no muy lejano al del Belgrano Day School. Un mundo que está a unas pocas cuadras y en donde las “pócimas mágicas” constituyen verdaderos rituales a los que pocos sobreviven. Deberíamos tener en claro hacia dónde dirigir la mirada, cuáles son nuestros valores y objetivos, y así podremos superar cualquier obstáculo que se nos presente. Con la droga y el alcohol no se puede trabajar, ni estudiar, ni amar. Debemos ayudarnos a ver la realidad, y a aprender que el verdadero camino al bienestar no tiene fórmulas exóticas, y menos aún maravillosas, que incluyen a las drogas y al alcohol.

 

 

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