“Mi primer contacto con la droga fue a los trece”.

     
 

 

Es frecuente enterarse de historias reales sobre jóvenes que sufren diariamente debido a su condición social o su falta de educación. No es noticia que esto suceda en diferentes clases sociales. A veces resulta impensable que determinadas personas deban llegar a su peor estado para que el resto tome conciencia de los hechos pero así sucede en la mayoría de los casos. Las drogas y el alcohol se han convertido en el escape de muchos y la diversión de otros, llevándolos a la adicción y así a su propia autodestrucción. Es también frecuente que estos jóvenes se “cierren” ante la posibilidad de ayuda o no consideren su situación. Alan, es un joven de 20 años con un pasado difícil y un presente de adicciones.

 

 

 

 

“Empecé con la marihuana de muy chico y desde entonces no paré. A menudo consumo drogas con alcohol y quedo en tal estado que me llevan a hacer cosas delirantes. Terminé en un hospital de la costa con serias heridas de cortes. Otras tantas llevé gente desconocida a mi casa en estado deplorable que hasta me robaron”, comenta mientras ríe.

A pesar de lo dicho, Alan asegura que tomar alcohol y consumir drogas no es algo negativo. “Es muy loco, un día me descubrí corriendo sin ropa por la avenida del Libertador bajo los efectos del alcohol”, afirma como orgulloso de sí mismo.