¿Literatura, en 140 caracteres?

1 Oct 2012 | Clau
1 Oct 2012 | Clau

Un Concurso de Microficción organizado por la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires llamó la atención de M. Inés Martínez Asla, Coordinadora de Lengua Castellana en M&S, cuando una colega -profesora de Matemática- compartió con ella una de las frases finalistas: “Eran cinco amigos sin secretos. Ahora son cuatro amigos con un secreto” (Autor: Ezequiel Vila). María Inés consultó la página, descubrió otras microficciones inquietantes y tuvo la idea de usar la cuenta de Twitter que había abierto para la materia “Cine y Literatura”…  y lanzar un Concurso de Microficción (#CmfBDS) entre sus seguidores.

“Los resultados fueron sorprendentes y me pareció importante que los alumnos usaran esa red social para ejercitar su poder de síntesis” – nos cuenta. “Comenzaron a comentar en clase los aportes de cada uno y yo misma hice mi contribución durante las vacaciones de invierno…”  Así fue surgiendo la relevancia de lograr encontrar la palabra precisa, los signos de puntuación más adecuados y efectivos y – lo más importante- lograr que el lector reponga aquello que no se dice y, sin embargo, está cifrado allí, en tan solo 140 caracteres…

“Con los alumnos de S5 y S6 que participaron, se hizo un encuentro el  miércoles 12 de septiembre en la oficina de nuestro Departamento. Teniendo en cuenta que varios (Agostina Dasso, Victoria Fregeiro, Martina Baña, Tomás Blason, Nicolás Lozano, Andrés Sanguinetti, Nicolás Rainuzzo, Antonella Gazzani, Nicolás Moya, Francisco Zunino y Eduardo Ameghino) se habían animado a participar, decidí entregarle a cada uno una ‘micro’ birome de recuerdo”.  He aquí algunas de sus producciones:

La tetera hervía, pero teníamos para rato. (Agostina Dasso)

Abre los ojos. El agua la cubre por completo. La oscuridad la envuelve. Oye una voz, “Adiós” alguien murmura. El agua sube. Adiós, piensa.
(Victoria Fregeiro)

Habló de todo sin decir nada. Finalmente, cuando llegó el momento, lo dijo todo en dos palabras. El jurado no tuvo que deliberar.
(Antonella Gazzani)

Trató de concentrarse y fingir. Él debía pasar por el héroe. Hizo lo que pudo y alcanzó. Hubo aplausos y se cerró el telón.
(Antonella Gazzani)

Todo se tornó gris. La profecía se había cumplido. Todos esperaban lo siguiente, mas yo ya sabía que nadie se salvaría.
(Martina Baña)

El diseño que formó en su mente sobre cómo debería estar construida la ciudad mientras caminaba generó dudas sobre cómo fue construida su vida.
(Tomás Blason)

Las vías del subterráneo temblaban fuertemente. Se acercaba a toda marcha y las ansias crecían. De repente arribó y su mundo se desmonoró.
(Tomás Blason)

Fingió desmayos, paros y un sinfín de situaciones que terminaron por desacreditarlo. El día que murió nadie le creyó…
(Eduardo Ameghino)

Viajó 5 minutos atrás y la vio agarrando el teléfono. Se adelantó 5 minutos en el tiempo y vio una lágrima en su rostro. ¿Lo llamó?
(Eduardo Ameghino)

Vio las hojas caer, amarillas, mientras le veían caer el alma. El otoño vino todos los años. El amor solo le vino esa vez.
(Nicolás Lozano)

Beyond The End…  el Concurso continúa (#CmfBDSend)

Pero la cosa no terminó allí. Una vez finalizado el Concurso, se leyeron en clase todos los aportes y se reflexionó acerca de posibles correcciones para optimizar el efecto de cada microficción. Y entonces sucedió algo de lo más interesante: los que no habían participado, ¡se contagiaron y quisieron hacerlo! Nicolás Moya (S6S) dio inicio a la continuación con el hashtag correspondiente. Y escribió:

Is The End a real stop? Or persistency may prevail?

A partir de esa frase y en una misma clase, comentó la Coordinadora, hubo varios aportes con minutos de diferencia. Muchos más se animaron… Transcribimos a continuación solo algunas de esas contribuciones:

Miró al espejo, confusa y dubitativa, haciéndole frente a lo que sería la última perspectiva de su cara. Luego, entró al quirófano. (José Greco)

Mil ideas corrían libremente por su cabeza. Quería escribir. Al ver el espacio reducido en caracteres se calló decepcionado. (Federico Lozano)

Se encontraba de rodillas ante Su imponente figura. Rogando por un final diferente al del resto. (Federico Lozano)

Un final concebido por medio de la incógnita. Las dudas invaden su cabeza. Nunca podrá descubrir el secreto. (Tomás Lindon)

Su inhabilidad de reducir un texto, un pensamiento, su insuficiencia prosperó. Fracasó, no hubo vuelta atrás… (Marco Storchi)

El partido estaba picado. Penal para S6. El timbre suena. ¿Se patea o a clase? ¡Gol! S5 reclama, nada para discutir. (Mariano Tortorelli)

El tiempo le permitió una pausa. Una efímera eternidad que mostró la incandescencia de su ser. Una furia inigualable. (Nicolás Moya)

Y vomitó las mariposas que revoloteaban en su estómago. (Eduardo Ameghino)

Perdido entre dos espejos e infinitos reflejos. Aún no lograba encontrarse a sí mismo. ¡Buen día! ¿Hay alguien? Sí, se contestó. (Lucila Di Menna)

Le costaba convivir con aquel oxímoron que se presentaba. Vivía muriendo, gritaba en silencio, sonreía con un halo de tristeza. (Carolina Di Menna)

Él creyó que la muerte era lo que quería. Pero cuando su deseo llegó y se percató, entendió que la muerte no era lo que él creía. (Martina Irarrazaval)

¡Felicitaciones,  jóvenes “microbloggers” literarios!

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