Las otras vacaciones

Foto archivo: BDS Family Day ! Si durante todo el año los chicos argentinos miran un promedio de 4 horas diarias de televisión, esa cifra puede trepar hasta 6 horas o más, en época de vacaciones. Pero ¡atención! ¿qué consumen los chicos cuando miran la tele? Un editorial del lunes 8 de enero publicado en La Nación advierte sobre la virtual inexistencia de propuestas televisivas adecuadas para la infancia, junto con un alarmante exceso de contenidos plagados de vulgaridad, violencia y una incesante apelación al consumo.

Cuando no se tiene la oportunidad de ir a la playa, el campo o a la montaña, el sol en la ciudad aprieta y todos en casa están cansados, la tentación de incrustarse frente a la pantalla puede ser grande. Los juegos de mesa, la lectura compartida o los cuentos inventados o con el final cambiado pueden ser opciones más saludable, tanto a la hora de la siesta como por la noche.

Y así como en verano se elige una dieta más fresca — mucho líquido, frutas y yogures- tal vez sería muy bueno refrescar también la mirada, la mente y los vínculos, con propuestas diferentes. ¿Y si miramos juntos las fotos del álbum familiar, o las viejas figuritas de cuando papá era chico?¿Y si hacemos barquitos de papel y los probamos en el lavadero…o la bañera? ¿Y si fabricamos un barrillete para remontarlo cuando caiga el sol? Las opciones son casi, casi, infinitas. Sólo hay que vencer la inercia. En esta época del año, más que nunca vaya entonces nuestro simbólico “televoto”, en favor del rating de la comunicación en familia, la alegría serena y la verdadera libertad de espíritu. De la tele también podemos tomarnos vacaciones, ¿no les parece?

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