¡Felices Pascuas! (y un cuento de regalo)

29 Mar 2007 | Clau

Ilustró: Alberto Amadeo. La Revista del Peluche año III  Nº 18 La sección Prometeo… de nuestro sitio, que suele escarbar y “tomar el fuego sagrado” de otros medios, esta vez revisó ¡el arcón de la abuela! Sí. De allí parece haber rescatado la editora este cuento de Pascua, que escribió para sus hijas y, hace ya varios años, fue publicado en una revista. Hoy queremos compartirlo — junto con nuestros mejores deseos- con toda la comunidad del BDS. ¡Y felices Pascuas para todos!

*Secreto de chocolate*

En la quinta de mis tíos Amanda y Esteban, allí donde terminaba el jardín y se perdía la vista detrás de las araucarias, un alambrado y algunos “qui-qui-co-co” anunciaban la presencia de un soberbio gallinero. Quién hubiera dicho que allí, justamente, se escondía un secreto familiar tan importante, tan sagrado…¡y tan rico!

Que la tía Amanda era una gran cocinera lo sabía todo el mundo. Que era muy celosa de sus recetas y jamás revelaba del todo las claves de sus exquisiteces, también. Pero nunca — hasta hace muy poco- sospechó nadie la razón por la cual sus huevos de Pascua eran tan extraordinarios, tan perfectos en su forma, tan sorprendentes en su relleno.

Cuando éramos chicos, mis primos y yo amábamos las Pascuas en la quinta de mis tíos. Se organizaban búsquedas del tesoro y resulta que el tesoro era, precisamente, cada uno de esos huevos de chocolate — los más deliciosos que yo he probado jamás.

“¡Recuerden que la Pascua es una fiesta religiosa!” — pregonaba la abuela- “¡Y Jesús no resucitó para que ustedes se indigesten…!” Pero nosotros estábamos seguros de que al mismísimo Jesús le hubiese encantado saborear uno y compartirlo con sus amigos…

Muchos años más tarde, cuando mis tíos Amanda y Esteban ya no estaban, se vendió aquella quinta gloriosa. En una recorrida final por el jardín, mi madre encontró, escondido en el tronco de la última araucaria antes del gallinero, un rollo de papel prolijamente encanutado. No era el mapa de un tesoro, pero casi. Allí, con letra temblorosa, la tía Amanda había escrito, a modo de confesión:

Yo no preparaba los huevos de Pascua: los ponía la gallina Pascualina, bataraza descendiente de la famosa Gallina de los Huevos de Oro, aunque se ve que menos hábil para los negocios.

Como a aquella, a Pascualina siempre le gustó estar cerca de los nenes y las nenas. Por eso, cuando los chicos crecen, se muda a otro gallinero… Eso sí: yo la ayudaba con el relleno, pero ni piensen que les voy a pasar la receta.

*Y a ver si alguien adivina: ¿dónde estará Pascualina?*

??Claudia Maiocchi??

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