Usted, ¿preguntará porqué enseñamos…?

16 Feb 2010 | Clau
16 Feb 2010 | Clau

Hay ciertos  “homenajes” que suelen hacerse para fechas emblemáticas, como el Día del Maestro. Pero esta vez hemos elegido comenzar el año compartiendo con la comunidad en general — y con los maestros y profesores del BDS en particular- uno de esos mensajes que llenan el alma y que re-significan el sentido de la profesión docente. Una profesión que, como pocas, padece los embates de la posmodernidad facilista y banal, pero contra viento y marea  sigue apostando “al largo plazo”, a los valores y a la vida.  

Un miembro del personal del colegio nos acercó esta carta que le enviara por mail un ex alumno — uno de esos chicos con historias fuertes acuestas. Se han omitido los nombres, porque el ejemplo vale más allá del caso:

Querid@ XXX, Maestr@:

Hace  años que quiero escribir esta carta, pero recién esta mañana, todavía con los ojos achinados y un resfrío de fondo, parece que llega el momento. Me gustaría escribirla en otro formato, tal vez más perdurable, porque mi gratitud merece, por vos, quedarse…

Como primera medida, comparto contigo que me recibí, con promedio de 8.11, de Licenciado en Letras y de Corrector Literario luego de meter mis últimas ocho materias en un sola fecha. Hacía rato que no me emocionaba como ahora al recordar esta pequeña epopeya, pero escribirte es sin duda escribirle a un  “yo mismo” que no he olvidado, pero que por cierto me ha costado querer. ¡Jamás creí que yo fuera a recibirme de nada…!  Y, sin embargo, esta realidad de hoy y este sentirme victorioso comenzó a gestarse aquella vez en que me dijiste que “como meta, sólo me pusiera ir a clase” .

El resto… es no correr la mirada.

Después del colegio me llevó  años dejar de salir, de tomar y de necesitar el ruido alrededor para apagar los tambores que desde dentro no se calman. Fue posible sólo desde la convicción de que todo lo que tengo es lo mejor que tengo y de que todo lo que puedo hacer es dar, en la forma más correcta, el paso que sigue (…) Quien se desvela por el futuro vive de tropezones, al olvidar  que primero hay que poner el pie ahí donde va: en el ahora.

Mi vida no habría sido posible si no hubiera tenido a los Maestros que tuve. Agradezco a Dios siempre por eso. Ustedes me dieron herramientas inclaudicables: “Si no te hacés cargo, nadie puede hacerlo por vos; y ahora parate y seguí, como puedas, pero seguí”.

Muchas de tus enseñanzas siguen aún — y seguirán siempre– entre las más citadas por mí (…)  Ahora recuerdo aquella vez que me senté con vos, te dije que estaba mal y me respondiste: “Qué suerte. Hace tiempo que estás mal: qué bueno que empieces a verlo”.

Hoy estoy convencido de que no hay primer paso más importante que la aceptación, que debe a su vez ser amorosa, no belicosa ni resentida. Es decir, que sólo a partir de aprender a amar lo dado como etapa necesaria, es posible vivir en paz profunda; Dios nos da verdaderamente todo aquello que necesitamos, porque hemos venido a aprender y debemos amar esa circunstancia, que es la más divina de las oportunidades.

Una vez más, te cuento que tus enseñanzas están en mi vida entre las más importantes…Tengo un amigo que pasa momentos muy difíciles a causa de las adicciones; lo miro y pienso en mi buena suerte,  y sé que soy éste gracias a que tuve Maestros increíbles en la vida: vos has sido uno de los mejores. El lugar que ocupaste en mi camino es insoslayable y voy a estar siempre profundamente agradecido por eso.

(…) En fin, escribí largo y lo importante era poco. Las letras (y las ideas) se me van acabando. Espero con mucho que estas palabras te lleguen con el cariño y la admiración con que son escritas. Un muy fuerte abrazo”.

Y usted, ¿preguntará porqué enseñamos…?

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